¿Cómo tomar decisiones óptimas de inversión? VAN y TIR como herramientas

por | Ago 3, 2019 | Formación, Herramientas

Regla número 1: no perder dinero. Regla número 2: no olvidar la regla número 1. 

Warren Buffett

En la ejecución del plan de inversiones de la compañía, podemos encontrarnos con diferentes proyectos de inversión a evaluar. En este post vamos a revisar dos de las herramientas que más se utilizan, aunque es importante destacar que no son los únicos criterios a la hora de tomar una decisión óptima de inversión. Para ello revisaremos los siguientes puntos:

Aspectos previos a tener en cuenta.

Antes de entrar en las cuestiones más técnicas del análisis de una inversión mediante el cálculo del Valor Actual Neto (VAN) y Tasa Interna de Rentabilidad (TIR), es importante que tengamos en cuenta que hay muchos aspectos a tener en cuenta a la hora de evaluar una posible inversión; a modo de ejemplo se deberá tener en cuenta:

  • Qué tipo de proyecto es: no es lo mismo si creemos que se trata de un proyecto estratégico para nuestro negocio que si se trata de una inversión que se debe realizar por imperativo legal, debido a un cambio en la normativa vigente.
  • Recursos humanos asignados al mismo: es importante preguntarse si disponemos de las personas adecuadas para llevar a cabo con éxito el proyecto y que además, se van a responsabilizar del mismo.
  • Debemos evaluar de qué modo va a afectar la implantación del proyecto en la organización: no es lo mismo un proyecto de inversión en maquinaria, por ejemplo, que un traslado de centro de trabajo, o la implantación de un sistema de información integral.
  • También hay que tener en cuenta otros puntos importantes como el riesgo asociado al proyecto, la necesidad de obtener financiación para afrontarlo, o la imagen que de nuestra empresa puede proyectar el realizar el proyecto o no hacerlo.

Cálculos preliminares en la evaluación de una inversión

En primer lugar, deberemos calcular tanto el importe que corresponde a activos no corrientes (bienes que permanecerán más de un ejercicio en la empresa, como por ejemplo, la maquinaria) como los importes de activo corriente que se deberán asociar al proyecto (un ejemplo de este último caso sería la compra de existencias o la contratación de nuevo personal). Por lo tanto, lo primero a calcular es el importe total a invertir.

Lo siguiente debe ser el cálculo de los beneficios que esperamos que nos produzca esta inversión, restando de los ingresos adicionales que se obtendrán gracias a la nueva inversión, los gastos adicionales asociados a los mismos. En este análisis también se deben incluir las posibles reducciones de costes que se puedan producir en la implantación de nuestro proyecto de inversión.

Por último, deberemos elaborar el plan de tesorería de la inversión, que debe recoger todos los cobros y los pagos que hagan referencia a la misma, distribuidos por períodos (normalmente años). Atención: en este cálculo no debemos tener en cuenta la forma de pago de la inversión, ya que como se verá lo que queremos comparar es el importe que se invierte con el flujo de caja adicional que se espera que proporcione la inversión.

Métodos de selección de inversiones

A modo de resumen, hay que tener en cuenta que existen diversos tipos de métodos de análisis de inversiones: los métodos estáticos y los métodos dinámicos.

Los métodos estáticos, que no se analizan en este post, no tienen en cuenta el momento en el que se produce el movimiento de tesorería, son métodos más sencillos de aplicar, pero menos exactos. Los más habituales son el flujo neto de caja y el del plazo de recuperación y lo mejor es aplicar estos métodos en combinación con los dinámicos.

Por lo contrario, los métodos dinámicos son los que si tienen en cuenta el momento en el que se realiza cada cobro y pago relacionado con el proyecto, asignando un valor diferente a cada uno de ellos en función del momento en el que se produce. El cálculo del VAN y la TIR son precisamente métodos dinámicos, ya que incorporan el concepto de valor actual: según este concepto, no es lo mismo una unidad monetaria cobrada hoy que la misma unidad monetaria cobrada en el futuro, por lo que el valor actual transforma valores de unidades monetarias que se espera se generen en el futuro a unidades monetarias de hoy, y ello lo hace mediante la llamada tasa de actualización.

Desde el punto de vista matemático, la fórmula del valor actual es la siguiente:

Donde n es el numero de años que tardará a producirse el cobro o pago.

De esta manera podemos comparar cantidades de dinero en diferentes momentos de tiempo considerando el interés que puede obtenerse sobre el dinero.

Cálculos: VAN y TIR con ejemplos

¿Qué es el VAN? El valor actual neto de una inversión es el valor actualizado de sus cobros estimados menos el valor actual de los pagos asociados a la misma, siendo por tanto aconsejable la inversión si esta diferencia es positiva (o comprando varias inversiones, la que tenga un VAN mayor será la más aconsejable).

La fórmula matemática para el cálculo del VAN es:

Dónde:

C = Desembolso inicial
FNC = Flujos Netos de Caja para cada período
t = Tasa de descuento

Y ¿Qué es la TIR? La tasa interna de rentabilidad es aquella tasa de actualización que hace que el valor actual neto de una inversión sea cero, por lo que la valoración de la inversión estará en función del tipo de interés mínimo que se desea obtener para ella; si la TIR calculada es superior a ese tipo de interés mínimo, la inversión será recomendable (igual que en el caso anterior, cuando comparamos varios proyectos de inversión, el que disponga de una mayor TIR será el más recomendable).

La fórmula matemática para el cálculo de la TIR es:

Dónde:

C = Desembolso inicial
FNC = Flujos Netos de Caja para cada período
TIR = Tasa Interna de Rentabilidad

En este caso la dificultad estriba en que la TIR o incógnita que queremos obtener forma parte de la ecuación, por lo que la manera de obtener un resultado es iterando hasta hacer que el VAN nos de cero.

En esta hoja de cálculo modelo podéis hacer simulaciones con diversos proyectos calculando ambos parámetros, pero veamos algunos ejemplos y su interpretación:

En el primero de los proyectos, sería equivalente invertir hoy 25.000 y recibir en el mismo momento (esto es importante) 33.011, con lo que el beneficio neto que nos produciría el hecho de realizar la inversión seria de 8.011 (suponiendo que la hipótesis de que podemos obtener un 8% en inversiones alternativas y que en nuestro entorno el tipo de inflación es del 1,20% se pueden mantener). El análisis es el mismo en los seis proyectos analizados en nuestra tabla Excel.

¿Y como interpretamos la TIR resultante en los diferentes proyectos analizados? Pues, por ejemplo, en el primer proyecto una TIR del 14,77% (o 13,41% teniendo en cuenta la inflación) significa que nos seria indiferente invertir en el Proyecto 1 o cualquier otra inversión alternativa que nos proporcione la misma rentabilidad.

Uno de los puntos más importantes en este análisis es precisamente el valor de referencia que tomemos como tasa de actualización. Esta tasa de actualización no es el tipo de interés que consigamos como financiación del proyecto, sino que debe ser la rentabilidad que nosotros queremos obtener de nuestra inversión (teniendo en cuenta los riesgos que conlleva): el proyecto debe ser rentable, independientemente de su financiación.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre VAN y TIR? Hay que tener en cuenta que el VAN se expresa en unidades monetarias (beneficio absoluto de la inversión) y en cambio la TIR es un porcentaje de rentabilidad de la inversión, sin embargo, lo más destacable del doble análisis es que en las decisiones sobre si debe realizarse o no un proyecto de inversión, ambos criterios darán la misma respuesta. O, mejor dicho, si el VAN es positivo, la TIR será mayor que la tasa alternativa (o de descuento) y el proyecto debería realizarse, si nos atenemos únicamente a estos parámetros para la toma de la decisión. Si el VAN es negativo, la TIR del proyecto será inferior a la tasa alternativa y el proyecto no debería realizarse (ver como ejemplo el Proyecto 6).

Una vez considerado lo anterior, a la hora de evaluar dos o más proyectos distintos, ambos criterios pueden no dar la misma respuesta, es decir el de mayor VAN no tiene porque ser el que de mayor TIR. Esto ocurre por las hipótesis matemáticas que se tienen en cuenta en estas formulaciones (y que su explicación excede en mucho el objetivo de este post), y que no siempre se cumplen. Nuestra recomendación, en el caso de que se evalúen diversos proyectos es priorizar el criterio del VAN antes que el resultado de la TIR.

Ultimas consideraciones: análisis de riesgos y posibles errores

Los cálculos que hemos estado realizando en los ejemplos están basados en estimaciones y por tanto tienen cierto grado de variabilidad en función de condicionantes externos, por lo que es importante hacer los cálculos incluyendo diferentes escenarios, identificando cuales son los riesgos más importantes y estableciendo planes de cobertura en para paliar sus efectos. Asimismo, se deben considerar solamente los flujos de fondos que se produzcan como consecuencia de la decisión de invertir, y ello no siempre es sencillo de calcular.

¿Qué variables pueden afectar al buen desarrollo de nuestro proyecto? Puede que el nivel de ventas esperado no sea el previsto, o bien puede ser que se retrase, o puede que el porcentaje de margen bruto no cumpla las expectativas, también puede suceder que la inversión inicial sea mayor a la prevista. Como puede haber muchas variables que modifiquen cada escenario, es bueno realizar el análisis de los dos extremos: qué pasaría en el mejor de los casos y cuanto perderíamos en el peor, con ello obtendremos un rango de rentabilidades que acotará mejor el riesgo en el que incurriremos al iniciar un proyecto de inversión.

Por último, hemos realizado un análisis numérico de un proyecto de inversión basado en unas expectativas de nuestro negocio y en una percepción de los riesgos asociados al mismo, y estos dos aspectos son siempre subjetivos con lo que ello conlleva. Es más que conveniente que la persona que “defiende” el proyecto se asesore por un tercero que de forma desapasionada pueda analizarlo, para evitar tanto un exceso de confianza en los beneficios esperados, como ignorar evidencias que puedan contradecir las hipótesis que soportan los datos obtenidos.

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2 Comentarios

  1. AffiliateLabz

    Great content! Super high-quality! Keep it up! 🙂

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